¿Por qué Qui-Gon se arrodilla en el duelo con Darth Maul?

Escrito por Publicado el Miércoles, 03 Febrero 2010 Comentarios ¡Escribe el primer comentario!
Valora esta nota
(0 votos)

  • Pregunta enviada por: Pol Bria (Barcelona, España)


La aparición de un Sith tras 1000 años de ostrasismo sorprendió a los Jedi de mas alto rango en el consejo, quienes no estaban advertidos de la vuelta de sus antiguos adversarios y Qui-Gon Jinn no fue la excepción. Incluso para un Maestro tan entrenado en las artes  del sable de luz como Jinn, la imparable vitalidad de Maul fue un torrente difícil de detener. En el duelo final de sables de luz del Episodio I pudimos ver que tras ser separados por unas paredes energéticas en el Palacio de Theed en Naboo, Qui-Gon Jinn hace una pausa, se arrodilla y cierra los ojos. Aunque hasta algunos han especulado que Jinn ve su propia muerte y hace un alto, la realidad es que el Maestro extenuado, se detiene para meditar y encontrar su conexión con la Fuerza. La novelización del Episodio I lo relata de esta manera:

Obi-Wan miró por el pasillo, midiendo la distancia que debería recorrer para llegar hasta Qui-Gon y su antagonista cuando los haces láser dejaran de funcionar. Estaba intentando alcanzar a Qui-Gon cuando vio que se desactivaban para volver a reactivarse en cuestión de segundos. Tendría que ser muy, muy rápido. No quería que su maestro se enfrentara solo a aquel loco tatuado.

Delante de él, Qui-Gon Jinn meditaba arrodillado en el suelo, atrapado entre dos paredes de haces láser, con la cabeza inclinada sobre su espada de luz y el cuerpo vuelto hacia el Señor del Sith y el pozo de fundición. Se estaba preparando para una última ofensiva, armonizando todo su ser con la Fuerza. A Obi-Wan no le gustó nada el cansancio que percibió en sus hombros hundidos y en la curva de su espalda. Nunca había visto a nadie mejor que Qui-Gon en el manejo de la espada de luz, pero se estaba haciendo viejo.

Lo único que lo separaba de los combatientes era un chorro de electrones, pero creaba una barrera tan impenetrable como si hubiera sido un muro de permacreto de tres metros de grosor. Obi-Wan miró desesperadamente alrededor en busca de algún interruptor que le permitiera desconectar el sistema, pero no tuvo más suerte de la que había tenido al otro extremo del pasillo.

Sólo podía observar, esperar y rezar para que Qui-Gon pudiera resistir el esfuerzo. Y al parecer el Maestro Jedi podría resistirlo. Qui-Gon había encontrado una nueva reserva de fortaleza durante su meditación, y ahora estaba atacando con una ferocidad que el Señor del Sith parecía incapaz de enfrenarlo.

quigonrayo.jpg

Qui-Gon meditando ante la mirada de Obi-Wan y Darth Maul

 

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0 Restricción de Carateres
Su texto debería tener más de 3 caracteres
Sus comentarios están sujetos a moderación por un administrador.